Por Alfredo Monasí, Pre Sales Specialist de Experian Perú
En el dinámico ecosistema del comercio electrónico peruano, la transformación digital ha traído consigo una evolución acelerada en los hábitos de consumo, la adopción tecnológica y la sofisticación de los canales de venta. Sin embargo, este progreso también ha expuesto a los usuarios y empresas a un entorno cada vez más complejo en términos de seguridad digital. En este contexto, el estudio “Radiografía de la seguridad digital en Lima: perspectivas para 2025”, elaborado por Experian Perú, ofrece una mirada profunda sobre los desafíos emergentes en torno a la ciberseguridad, revelando insights clave que deben ser considerados por los actores del ecommerce para construir un entorno más confiable y resiliente.
CONCIENCIA DIGITAL EN ASCENSO: UNA OPORTUNIDAD PARA EL ECOMMERCE
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es el aumento significativo en la conciencia digital de los limeños. El 90% de los encuestados expresó preocupación por el fraude digital, lo que refleja una creciente sensibilidad frente a los riesgos en línea. Esta percepción, lejos de ser una barrera, representa una oportunidad estratégica para el ecommerce: los consumidores están demandando plataformas más seguras, métodos de pago confiables y mayor transparencia en el manejo de sus datos.
Este cambio de mentalidad está impulsando una transición hacia prácticas digitales más responsables. El uso de billeteras digitales, tarjetas y transferencias bancarias se ha consolidado como preferencia, sin embargo, aún persiste una brecha de información: el 44% de los limeños se siente desinformado sobre las amenazas digitales, lo que subraya la necesidad de fortalecer la educación financiera y tecnológica como parte integral de la experiencia de compra online.
HÁBITOS DE CIBERSEGURIDAD: EL TALÓN DE AQUILES DEL CONSUMIDOR DIGITAL
A pesar del avance en la conciencia digital, el estudio revela que los hábitos de ciberseguridad siguen siendo débiles. Por ejemplo, el 67% de los limeños cambia sus contraseñas solo una vez al año o con menor frecuencia, y el 15% no utiliza ningún software de seguridad en sus dispositivos. Más alarmante aún, el 89% nunca ha revisado su historial de crédito, una herramienta clave para detectar fraudes y proteger la identidad financiera.
Estos datos evidencian una desconexión entre la percepción del riesgo y la acción preventiva. Para el ecommerce, esto implica un doble reto: por un lado, implementar mecanismos robustos de protección de datos y autenticación; por otro, educar al consumidor sobre cómo protegerse en cada etapa del proceso de compra. La inclusión de alertas, autenticación multifactor y acceso a plataformas como MiSentinel para monitorear productos financieros son ejemplos de buenas prácticas que pueden marcar la diferencia.
GENERACIÓN Z: NATIVOS DIGITALES, PERO VULNERABLES
La Generación Z, nacida entre 1997 y 2012, representa uno de los segmentos más activos en el ecommerce. Sin embargo, también es uno de los más vulnerables. El estudio muestra que el 67% de los centennials limeños se siente confiado al compartir datos personales en línea, y el 65% se considera bien informado. No obstante, esta confianza no siempre se traduce en protección: el 22% ha sido víctima de phishing y el 19% ha sufrido hackeos en sus cuentas.
Este grupo, por su alta exposición digital, se ha convertido en un blanco prioritario para los ciberdelincuentes. Para las marcas y plataformas de ecommerce, esto implica la necesidad de diseñar estrategias de ciberseguridad específicas para este segmento, que combinen educación, gamificación y comunicación clara sobre los riesgos. La implementación de programas de concienciación dirigidos a jóvenes puede ser clave para reducir su vulnerabilidad y fortalecer su rol como consumidores informados.
EDUCACIÓN DIGITAL: EL PUENTE HACIA UNA INCLUSIÓN SEGURA
Finalmente, el estudio destaca que la educación digital será un factor decisivo para cerrar las brechas de acceso y confianza en el ecommerce peruano. Grupos como adultos mayores y mujeres presentan mayores niveles de desinformación y desconfianza hacia las plataformas digitales, lo que limita su participación en la economía digital. La falta de conocimiento sobre amenazas como el phishing, el robo de identidad o el uso indebido de datos personales genera una barrera que va más allá de lo tecnológico: es una cuestión de inclusión.
En este sentido, el ecommerce tiene la oportunidad de liderar iniciativas de formación digital que no solo promuevan el uso de sus plataformas, sino que empoderen a los usuarios para navegar de forma segura. La colaboración entre empresas, instituciones educativas y entidades financieras será clave para construir un ecosistema donde la seguridad no sea un diferencial, sino un estándar.
CONCLUSIÓN: HACIA UN ECOMMERCE MÁS SEGURO, INCLUSIVO Y RESILIENTE
La evolución del ecommerce en Perú no puede desligarse de la transformación en la seguridad digital. Los datos del estudio de Experian Perú revelan que, si bien existe una creciente conciencia sobre los riesgos, aún persisten brechas significativas en hábitos, educación y protección. Para los actores del comercio electrónico, esto representa una oportunidad estratégica: integrar la ciberseguridad como parte del diseño de experiencia, fortalecer la confianza del consumidor y liderar el cambio hacia una economía digital más segura e inclusiva.
El futuro del ecommerce peruano dependerá no solo de su capacidad para innovar, sino de su compromiso con la protección del usuario. En un entorno donde la confianza es el activo más valioso, invertir en seguridad digital será la clave para sostener el crecimiento y enfrentar los desafíos del 2025 con resiliencia.





