La implementación del Impuesto General a las Ventas (IGV) sobre servicios digitales en Perú ha comenzado a rendir frutos. Desde enero de 2025, cuando entró en vigor la obligación para empresas extranjeras de tributar por sus operaciones en el país, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) ha reportado ingresos superiores a los S/ 388 millones.
Este avance representa un paso firme hacia la equidad fiscal en el ecosistema digital. Más de 100 plataformas internacionales —entre ellas Netflix, Amazon, Disney, Spotify, Google, Apple, TikTok, Facebook, Microsoft, Airbnb, OnlyFans y Roblox— ya se encuentran inscritas en el Registro Único de Contribuyentes (RUC), cubriendo más del 80% del mercado digital peruano.
La medida busca cerrar la brecha tributaria entre proveedores locales y extranjeros, asegurando que todos compitan bajo las mismas reglas. Aunque el registro ha sido masivo, Sunat advierte que aún hay empresas pendientes de regularización, especialmente en sectores como transporte, contenidos digitales y criptomonedas. Por ello, se han intensificado las acciones de fiscalización.
Este nuevo marco tributario se alinea con los estándares internacionales y forma parte del proceso de incorporación de Perú a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Países como México, Chile, Colombia, Argentina y varios miembros de la Unión Europea ya aplican impuestos similares.
Para facilitar el cumplimiento, las plataformas extranjeras no necesitan establecer domicilio fiscal ni designar representantes locales. Pueden actualizar sus datos a través de la mesa de partes virtual de Sunat, siempre que la fecha de inicio de actividades coincida con el momento en que comenzaron a operar en el país.
La aplicación del IGV ha tenido un impacto directo en los precios de los servicios digitales. Desde diciembre de 2024, las empresas están obligadas a percibir o retener el 18% del valor del servicio, trasladando ese costo al usuario final. Algunas compañías han optado por incluir el impuesto dentro del precio anunciado, mientras otras lo muestran como un cargo adicional. En ambos casos, el efecto es el mismo: el monto final se incrementa.
Netflix, por ejemplo, ajustó sus tarifas: el plan estándar pasó de S/ 34,90 a S/ 40,90 y el premium de S/ 44,90 a S/ 52,90. Plataformas como Prime Video y Max también realizaron ajustes similares en los meses posteriores.
A medida que más servicios se inscriben en el RUC y se adaptan a la normativa, la cobertura del impuesto se amplía y se fortalece la competencia fiscal entre actores locales y globales. Perú se posiciona así como uno de los países de la región que avanza con decisión hacia una economía digital más justa y transparente.
Esta publicación fue modificada por última vez el agosto 29, 2025 4:58 am