Interbank acaba de abrir una nueva vía para colocar crédito de corto plazo a través de Plin. La entidad habilitó una función que permite enviar dinero usando la tarjeta de crédito como medio de pago, de modo que la transferencia se carga al plástico y aparece en el estado de cuenta como un consumo.
La movida amplía el alcance comercial de la billetera y refuerza la migración de productos financieros tradicionales hacia los pagos digitales. Además, coloca a Plin en una carrera más directa con otras billeteras que ya exploran esquemas de financiamiento inmediato.
Para Arturo García, director del Colegio de Economistas de Lima, la novedad tiene una lectura clara desde el negocio financiero: “Para el banco (Interbank), se trata de una estrategia atractiva, ya que no implica mayor riesgo crediticio al apoyarse en una evaluación previa. Pero, para el cliente, puede ser útil, siempre que se utilice con disciplina y conocimiento de sus costos”.
A diferencia de otros modelos del mercado, en este caso la operación no parte de una nueva evaluación crediticia para cada usuario, sino de la línea ya aprobada en la tarjeta. Es decir, Interbank aprovecha un crédito previamente otorgado para transformarlo en una herramienta de pago entre personas dentro de su billetera.
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Según explicó García, “este mecanismo de pago implica un financiamiento al cliente a través de su billetera (Plin de Interbank), una forma de crédito nativo de corto plazo, como ya lo hace Yape”. Sin embargo, precisó que la lógica de originación es distinta. Mientras otras billeteras ajustan ofertas según el perfil y la capacidad de pago del cliente, en Plin la operación se apoya en la línea disponible de la tarjeta.
La funcionalidad, por ahora, está restringida a un grupo limitado de usuarios, como parte de un despliegue gradual. Para utilizarla, el cliente debe ingresar el número de celular o elegir un contacto, seleccionar la tarjeta de crédito y definir la billetera de destino. El envío puede hacerse en una sola cuota o dividirse en tres o seis pagos. Una vez realizada la operación, no se puede cambiar el número de cuotas.
Desde la perspectiva del usuario, el principal atractivo es la liquidez inmediata. Pero también aparece el principal riesgo: el costo financiero. García advirtió que, aunque la herramienta puede parecer similar a una disposición de efectivo, en realidad se procesa como una compra con tarjeta. Aun así, el financiamiento sigue siendo caro.
“Esta facilidad resulta conveniente solo si se usa como medio de pago y se cancela el total al cierre del mes, evitando financiarse a tasas altas”, sugirió el economista. En esa línea, añadió que, si la necesidad es obtener liquidez, un préstamo personal suele ofrecer mejores condiciones.
La apuesta de Interbank revela cómo las billeteras digitales están dejando de ser solo vehículos de transferencia para convertirse en plataformas de colocación de crédito. De acuerdo con IFS, holding al que pertenece el banco, Plin cuenta con 2.6 millones de usuarios activos, una base relevante para escalar este tipo de soluciones.
La incorporación de tarjetas de crédito en estas operaciones refleja, además, una tendencia más amplia: la convergencia entre medios de pago y financiamiento digital. Su adopción, sin embargo, dependerá de variables como costos, disponibilidad y hábitos de uso.





