La digitalización de los pagos se consolida como el punto de partida para que miles de MYPE peruanas fortalezcan su crecimiento en un entorno más digital.
El uso de pagos digitales en el Perú no solo está transformando los hábitos de consumo, sino que se ha consolidado como el principal motor de formalización y crecimiento para el sector empresarial. En un país donde la informalidad en las microempresas es de hasta el 70%, la digitalización de las transacciones aparece como la herramienta clave para integrar a miles de negocios al sistema financiero formal.
Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), durante el primer semestre de 2025 se registraron más de 590 pagos digitales por adulto, un promedio de 1,6 transacciones diarias. Este cambio estructural no solo responde a una mayor conectividad, sino a la necesidad de los comercios de profesionalizar su gestión para ser más competitivos en un entorno donde el consumidor exige rapidez, seguridad y múltiples opciones de pago.
Para las MYPE, aceptar pagos electrónicos, ya sea mediante tarjetas, billeteras digitales o sistemas de recaudo, trasciende el simple hecho de ofrecer una alternativa de cobro. Significa, por primera vez, contar con registros financieros ordenados y trazables.
Al cobrar de forma digital, los negocios crean un historial de ventas real. Esta información es la prueba que necesitan para demostrar que son rentables y así poder pedir préstamos al banco, conseguir dinero para comprar mercadería y acceder a mejores herramientas para seguir creciendo.
En esta línea, la adopción de pagos digitales también impulsa directamente el crecimiento del negocio al ampliar sus canales de venta y reducir fricciones en el proceso de compra. Un comercio que acepta pagos electrónicos puede vender por redes sociales, ecommerce o enlaces de pago, llegar a más clientes y disminuir la pérdida de ventas por falta de efectivo. Además, al contar con información detallada sobre sus ingresos, puede tomar decisiones más estratégicas sobre inventario, precios y expansión.
Marilea Saldarriaga, Country Manager de Flow Pagos Perú, destaca que la tecnología hoy actúa como un puente hacia la madurez empresarial: “La integración de pagos digitales es el primer paso hacia la profesionalización de un comercio. Cuando un negocio digitaliza su recaudación, no solo mejora la experiencia del cliente, sino que empieza a ordenar su operación interna. Hoy, los pagos digitales son una herramienta concreta para que más emprendedores dejen la invisibilidad financiera, avancen hacia la formalización y puedan escalar de manera sostenible”, señala.
El enfoque actual no busca desplazar los métodos tradicionales, sino integrarlos. La digitalización permite a los comercios ser omnicanales: aceptar desde tarjetas y transferencias hasta pagos que se inician online y se liquidan en efectivo. Esta integración asegura que el negocio no pierda ventas, reduzca riesgos operativos y, sobre todo, mantenga un control centralizado de su economía.
En un entorno donde las transacciones digitales continúan creciendo a doble dígito, la capacidad de integrarse al ecosistema digital ya no es una opción, sino una condición necesaria para el crecimiento. La tecnología es hoy el camino más práctico para que los negocios se formalicen, sean más ordenados y aprovechen las oportunidades que la economía peruana ofrece.





