El emprendimiento es un concepto ligado a iniciativa, adaptación y a búsqueda permanente de oportunidades. En un país como Perú, marcado por contrastes sociales y económicos, montar un negocio propio siempre ha sido considerado como una respuesta tanto a la necesidad como la apuesta por la innovación. Sin embargo, en los últimos tiempos todo lo que tiene que ver con el emprendimiento ha sufrido una profunda evolución. Y es que no solo se centra en el autoempleo, ya que también se ha convertido en una manera de crear empresas sostenibles, competitivas y con un enorme potencial de crecimiento.
En el actual momento, en donde impera la globalización, la digitalización y unos cambios constantes en los hábitos de consumo, hay que indagar en profundidad en el concepto emprender y conocer con exactitud las claves para que un proyecto consiga perdurar con garantías en el tiempo.
Tipos de emprendimiento en la actualidad
El ecosistema emprendedor en Perú puede considerarse de diverso y dinámico. Por lo general, era habitual hasta hace un tiempo que una gran parte de los negocios surgieran por necesidad. Es decir, como una solución ante la falta de empleo. Este tipo de emprendimiento sigue teniendo un importante peso en la economía nacional, sobre todo en sectores como el comercio minorista, hostelería o servicios a las personas. En muchos casos suelen tratarse de negocios familiares, que empiezan con lo básico, y que con el tiempo y buen hacer persiguen consolidarse en el mercado.
No obstante, en los últimos años ha ido adquiriendo una mayor presencia el emprendimiento por oportunidad. En este caso, el motivo esencial no es una urgencia económica, sino la identificación de una demanda específica en el mercado. Se llevan a cabo propuestas innovadoras y modelos de negocio capaces de captar la atención de los potenciales clientes.
Aunque los pequeños negocios tradicionales siguen siendo la opción más escogida, las startups tecnológicas están suponiendo un claro fenómeno en expansión. Estas compañías se orientan hacia la escalabilidad y la innovación, sobre todo en áreas como el comercio electrónico, los servicios financieros digitales o la educación online.
También hay que hacer mención al emprendimiento social, en donde se combina la rentabilidad económica con el impacto que pueda tener sobre la comunidad o medio ambiente. En entornos rurales es habitual que se lleven a cabo iniciativas vinculadas con la agricultura sostenible, la economía circular o el turismo. Con este tipo de propuestas se persigue, además de conseguir unos beneficios económicos, generar una transformación social.
Desafíos comunes a los que enfrentarse
El emprendimiento en Perú supone adentrarse en un mar de oportunidades, pero también esconde una serie de obstáculos estructurales que no pueden pasarse por alto. Uno de los mayores retos a los que se enfrenta el emprendedor es el acceso a la financiación. Existen programas públicos y privados de apoyo, pero mu has empresas de pequeño tamaño se encuentran con dificultades para acceder a crédito ante la ausencia de historial financiero o de garantías. Otro claro desafío a tener en cuenta es la exigencia administrativa, en donde los trámites y responsabilidades, sobre todo tributarias, acaban convirtiéndose en un serio impedimento para sacar adelante cualquier proyecto empresarial.
La competencia, en constante desarrollo, también obliga a aprender a diferenciarse. En sectores muy saturados, no basta con facilitar un producto o servicio, sino que se requiere construir una propuesta de valor clara, desarrollar una marca sólida y sacar provecho de las herramientas de marketing digital. Adaptarse a las nuevas exigencias del mercado en materia tecnológica se presenta como algo esencial.
Otro elemento crítico hace referencia a la gestión interna. En ocasiones, el problema no reside únicamente en la idea inicial, sino a debilidades en planificación financieras, estrategia comercial o liderazgo. La innovación debe ir acompañada de una gestión rigurosa y una disciplina.
Situación actual del emprendimiento en Perú
Perú está considerado uno de los países con mayor tasa de actividad emprendedora de América Latina. Sin duda, esto es un claro indicativo de su capacidad para llevar a cabo iniciativas propias, pero también de asumir riesgos. La pandemia consiguió acelerar los procesos de digitalización, al tiempo que obligó a muchos negocios a reinventarse. Muchos emprendedores migraron hacia el comercio electrónico, implementaron sistemas de pago digitales y potenciaron su presencia en redes sociales. Esto les abrió nuevas puertas en el mercado, pero tampoco hay que olvidarse del fuerte peso que desempeña la competencia, cada vez más acusada.
En este sentido, la formación empresarial ha ido ganando cada vez una mayor presencia. Las universidades y escuelas de negocio juegan un papel fundamentan en la profesionalización del emprendimiento. Instituciones como la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR) han ampliado su oferta académica en modalidades online. Lo que en cierta medida facilita el acceso a estudios de gestión y dirección empresarial a estudiantes de Perú y de otros países.
El ecosistema emprendedor también se ha visto favorecido por el apoyo estatal gracias a fondos de innovación y programas de asesoría. En cualquier caso, la puesta en marcha de un negocio competitivo queda condicionado al desarrollo de políticas públicas coherentes, así como la capacidad individual de los emprendedores para adaptarse a las condiciones de un mercado en constante evolución. No hay que pasar por alto la alta mortalidad de los negocios en los primeros años de vida. Según la Universidad de Piura, en el sector de las micro y pequeñas empresas (MYPE), en torno al 60% de los nuevos emprendimientos fracasan antes de cumplir el primer año.
Habilidades necesarias: ¿Cómo es el perfil emprendedor ideal?
Las circunstancias externas pueden influir el buen desarrollo de un negocio, pero el éxito de un emprendedor se encuentra estrechamente ligado al perfil de quien lo lidera. Al contrario de lo que se pudiera pensar, el emprendedor con más futuro no es aquel que dispone de más recursos económicos, sino quien combina visión estratégica con capacidad de ejecución.
La resiliencia es una de las cualidades a tener en cuenta. Cuando se pone en marcha un proyecto es normal que se produzcan errores, haya ajustes e incluso momentos de mucha incertidumbre. Resulta esencial que haya una capacidad para aprender de los fracasos y mantener la motivación para sacar adelante la idea. Además, el liderazgo resulta esencial para crear equipos comprometidos y alinear esfuerzos hacia objetivos comunes.
Como ocurre en cualquier negocio, la gestión financiera se hace imprescindible para garantizar la supervivencia del proyecto. Es preciso entender los costos, proyectar ingresos y administrar el flujo de caja para a partir de ahí adoptar decisiones informadas y reducir los posibles riesgos. De la misma manera, la adaptación digital se ha convertido en algo imprescindible. Y es que el dominio de herramientas tecnológicas y el análisis de datos puede marcar la diferencia a la hora de tomar decisiones.
¿Qué formación necesitas?
La experiencia práctica resulta muy valiosa, pero en ocasiones, la formación académica especializada puede marcar la diferencia en lo que se refiere a emprendimiento. Esos conocimientos adquiridos a través de estos estudios contribuyen a potenciar el éxito empresarial. Disponer de competencias sólidas en finanzas, estrategia, marketing y liderazgo contribuye a rebajar la improvisación y a fortalecer la toma de decisiones.
Cursar un programa de MBA (Administración de Empresas) contribuye a ofrecer una visión integral del funcionamiento de una organización, desde la planificación estratégica hasta la gestión del talento y la transformación digital. Una formación de estas características puede servir de gran utilidad para aquellos que desean darle un empujón a su empresa o incluso asumir funciones de más responsabilidad.
A esto se le suma las facilidades que concede la modalidad online, ya que permite compatibilizar los estudios con la actividad profesional, algo muy valorado por parte de los emprendedores en activo. Esa formación continua contribuye a ampliar conocimientos, pero también conecta con otros profesionales y abre la puerta a nuevas oportunidades de colaboración.
El emprendimiento en Perú atraviesa por un momento de grandes oportunidades. Existe una elevada iniciativa empresarial, pero la sostenibilidad de los negocios requiere de preparación, visión y un aprendizaje constante. Sin lugar a dudas, la apuesta por la profesionalización y la innovación será determinante para que los emprendedores del país no solo pongan en marcha proyecto, sino que también crezcan y se consoliden con los años.





