Expertos del sector advirtieron en el Latam Epayment Summit 2025 que la tecnología no es suficiente: confianza, modelos flexibles y reducción de barreras serán determinantes para cerrar la brecha en los segmentos C, D y E.
El sistema financiero peruano enfrenta un reto estructural: casi el 50% de la población permanece fuera de la bancarización formal. Aunque el país alcanzó un 65% de bancarización en 2024, la brecha se amplía en los segmentos más vulnerables: 50% en el segmento D y apenas 30% en el E, según datos compartidos por el sector.
En este contexto, referentes del ecosistema financiero coinciden en que el crédito alternativo, la digitalización y, sobre todo, la confianza, serán determinantes para integrar a millones de peruanos al sistema formal.
La tarjeta como símbolo de inclusión
Para Guadalupe Olivares, CEO y fundadora de Lumens, la inclusión financiera no es solo una cuestión tecnológica, sino también cultural y emocional.
“Las tarjetas de crédito nacieron y hasta el día de hoy siguen siendo un símbolo. Genera una sensación de libertad y de poder”, afirmó.
Aunque los pagos digitales ya superan el uso de tarjetas, el plástico mantiene su relevancia simbólica. En los últimos cinco años, el volumen de tarjetas en Perú creció 35%, alcanzando aproximadamente seis millones Crédito Alternativo. Para Olivares, esto responde a una necesidad de pertenencia: “Es el regalo de Navidad, es el que nunca vamos a dejar de dar”.
Desde su visión, la bancarización debe conectar con las realidades de quienes viven fuera de Lima, donde el acceso al sistema financiero es limitado y la tangibilidad de un instrumento físico puede ser el primer puente hacia la inclusión.
Romper paradigmas en la base de la pirámide
Giovanni Paredes, gerente general de Compartamos Banco, subrayó que el principal desafío está en los emprendedores de los segmentos C y D, quienes enfrentan barreras estructurales para acceder al crédito.
“Para ese emprendedor es muy difícil todavía acceder al sistema financiero formal por las propias barreras que le presenta el sistema”, señaló el ejecutivo.
Desde Compartamos, han apostado por modelos como el crédito grupal, donde los clientes se organizan solidariamente para avalarse entre sí. Más de 720.000 clientes han sido atendidos bajo esta modalidad, que hoy representa más del 50% de sus nuevas incorporaciones .
Pero, más allá de los modelos de riesgo y la tecnología, Paredes fue contundente: “Hay algo que falta y no se puede incorporar tan fácil en un modelo, y eso es la confianza”
Data, medios de pago y financiamiento
Carlos Ferreyros, gerente general de Prestamype, planteó que el vínculo entre medios de pago y financiamiento es clave para democratizar el crédito.
“Tener la data suficiente para alimentar modelos predictivos que puedan determinar si una persona es sujeto a crédito y por qué montos es crucial en las microfinanzas”, sostuvo
Ferreyros propuso empoderar a los microempresarios permitiéndoles decidir a quién compartir su información de pagos, de modo que esa trazabilidad fortalezca su perfil crediticio. Además, destacó la necesidad de competir directamente con el mercado informal, donde las tasas superan ampliamente los límites formales.
“Nuestro pricing está por debajo del promedio del sector microfinanciero. Buscamos generar un financiamiento justo”, afirmó, remarcando que un costo financiero excesivo puede frenar el crecimiento del microempresario.
Cultura, fiscalidad y open finance
Desde una mirada regional, Walid Hakiri, director de producto y nuevos negocios de Vierge Group, advirtió que la exclusión financiera también tiene raíces culturales y estructurales.
“El sistema se percibe como injusto y hay una desconfianza de una parte y otra”, afirmó.
Para Hakiri, el futuro pasa por avanzar hacia modelos de open banking y open finance, donde el usuario sea soberano de su información y pueda obtener mejores condiciones por compartirla. “Nos tenemos que concentrar en la persona, en su transacción, en su vida financiera”, enfatizó.
Un objetivo común: un Perú más próspero
El consenso es claro: la tecnología existe, la data está disponible y los modelos evolucionan. El verdadero desafío es simplificar procesos, reducir barreras documentales y construir confianza en los segmentos históricamente excluidos.
“Si no bancarizamos, estamos abandonando a esta población”, advirtió Olivares, recordando que detrás de cada cifra hay familias que necesitan oportunidades para crecer.
En un país donde millones aún recurren a prestamistas informales con tasas de hasta 20% mensual, el crédito alternativo no es solo una estrategia comercial: es una herramienta de desarrollo. La bancarización, coinciden los líderes del sector, no debe ser una competencia entre actores, sino un esfuerzo colectivo para construir un sistema financiero más justo, accesible y sostenible para todo el Perú.





