Las operaciones de pagos digitales aumentaron 47,1% durante 2025, mientras que los pagos inmediatos avanzaron 62%. La interoperabilidad y la velocidad en el movimiento de fondos empiezan a convertirse en factores estratégicos para la gestión empresarial.
Los pagos digitales continúan ganando terreno en Perú y ya están modificando no solo la experiencia de los consumidores, sino también la forma en que las empresas gestionan su liquidez, pagos y operaciones financieras.
De acuerdo con cifras del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), durante 2025 el número de operaciones de pagos digitales creció 47,1% frente al año anterior, reflejando una mayor adopción de herramientas que permiten realizar transferencias y pagos de manera inmediata.

Los pagos inmediatos crecieron 62%
Dentro de este avance, los pagos inmediatos registraron uno de los mayores niveles de crecimiento.
El BCRP reportó que durante 2025 el número de estas operaciones aumentó 62%, mientras que el valor de las transacciones creció 41,6% en comparación con 2024.
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La interoperabilidad entre diferentes actores del sistema financiero ha sido uno de los principales factores detrás de esta expansión, al facilitar que los usuarios realicen transferencias de manera más rápida y sencilla entre distintas plataformas y entidades.
El impacto también llega a la tesorería empresarial
Para las empresas, el crecimiento de los pagos digitales implica una transformación que va más allá del cobro al cliente.
Disponer de los fondos con mayor rapidez puede ayudar a agilizar pagos a proveedores, optimizar la gestión de caja y reducir fricciones en procesos financieros internos.
Juan Carlos Echeandía, country manager de Koywe en Perú, sostiene que la velocidad de las operaciones empresariales también está elevando las exigencias sobre la infraestructura financiera.
“Las empresas ya operan en tiempo real en prácticamente todos sus procesos, por lo que la infraestructura financiera también debe acompañar esa velocidad. Contar con mecanismos que permitan mover fondos de manera ágil y segura puede marcar una diferencia importante en la gestión de tesorería y capital de trabajo”, señaló Echeandía.
Transferencias inmediatas mantienen el ritmo en 2026
La expansión de estos mecanismos también se observa en los primeros meses de 2026.
Según las estadísticas del BCRP citadas por Andina, las operaciones inmediatas procesadas mediante la Cámara de Compensación Electrónica (CCE) pasaron de 57 millones en enero de 2026 a 79 millones en mayo.
El crecimiento evidencia que el uso de estas herramientas mantiene una tendencia ascendente y que la rapidez en la disponibilidad de fondos está ganando relevancia dentro de las operaciones cotidianas.
De digitalizar pagos a gestionar dinero en tiempo real
Para Echeandía, el reto para las compañías ya no consiste únicamente en incorporar medios de pago digitales, sino en contar con una infraestructura que permita administrar los recursos con mayor velocidad.
“El desafío para las empresas ya no es únicamente digitalizar sus pagos, sino contar con una infraestructura que les permita gestionar sus recursos con la misma velocidad con la que toman decisiones y ejecutan sus operaciones. La eficiencia financiera será cada vez más determinante para competir en mercados dinámicos”, agregó.
La evolución de los pagos inmediatos y la interoperabilidad continuará presionando a las organizaciones a modernizar sus procesos financieros.
En un escenario donde la liquidez, la velocidad y la eficiencia operativa adquieren mayor peso, la infraestructura de pagos empieza a convertirse en un componente estratégico para compañías que gestionan un elevado volumen de transacciones tanto locales como internacionales.





