Por Ricardo Pacheco, Gerente General de Tupay
En los últimos años, el ecosistema de pagos digitales en el Perú ha experimentado una transformación acelerada. Lo que antes era una alternativa incipiente, hoy se ha convertido en un componente esencial para la actividad económica diaria. Según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), las transacciones digitales han crecido sostenidamente, impulsadas por un mayor uso de smartphones, el desarrollo de billeteras móviles y la necesidad de soluciones rápidas, seguras y accesibles.
Sin embargo, este avance no solo responde a una tendencia tecnológica, sino a una oportunidad concreta para abordar uno de los principales desafíos estructurales del país: la informalidad. Actualmente, más del 70% de los negocios en el Perú operan en la informalidad, lo que limita su acceso a financiamiento, restringe su crecimiento y los mantiene al margen del sistema económico formal.
En este contexto, la digitalización de pagos se presenta como un puente efectivo hacia la formalización emprendedora. Aceptar pagos digitales no solo amplía las opciones para los clientes, sino que también permite a los emprendedores generar historial de ventas, ordenar sus finanzas y construir una trazabilidad clave para acceder a créditos, seguros y otros servicios financieros.
En la actualidad, un pequeño negocio puede empezar a digitalizarse sin necesidad de grandes inversiones ni conocimientos técnicos complejos. Hoy, existen soluciones fáciles de usar y accesibles que permiten a más negocios acceder a herramientas que antes solo estaban al alcance de grandes empresas. Este proceso no solo mejora la competitividad, sino que también fortalece la confianza del consumidor, cada vez más inclinado a optar por medios de pago digitales.
Además, la digitalización impulsa la inclusión financiera. Según datos recientes, millones de peruanos aún no tienen acceso a servicios bancarios tradicionales, pero sí cuentan con un teléfono móvil. En ese sentido, las plataformas de pago digital están jugando un rol clave para integrar a estos usuarios al sistema financiero, reduciendo brechas históricas y promoviendo una economía más equitativa.
No obstante, el desafío no termina en la adopción tecnológica. Es fundamental acompañar este proceso con educación financiera, políticas públicas que incentiven la formalización y un ecosistema colaborativo entre el sector privado y el Estado. La digitalización por sí sola no resuelve la informalidad, pero sí crea las condiciones necesarias para avanzar de manera sostenible.
Desde Tupay, creemos que cada transacción digital es una oportunidad para construir un negocio más sólido, transparente y con proyección de crecimiento. Apostar por la digitalización no es solo una decisión operativa, sino una estrategia que puede marcar la diferencia entre la supervivencia y el desarrollo en un mercado cada vez más competitivo.
El futuro de los emprendedores en el Perú dependerá de su capacidad para adaptarse a esta nueva dinámica. En ese proceso, los pagos digitales dejan de ser solo una herramienta y se convierten en un impulso clave para avanzar hacia la formalización y el crecimiento.





