En pleno boom de la logĂstica urbana, algunos tĂ©rminos como el last mile, Ășltima milla, logĂstica urbana o redes de delivery se han vuelto muy cotidianos de un momento a otro. Hoy nos suenan tan familiares que pocas veces nos detenemos a pensar en su naturaleza y cĂłmo funcionan por dentro.
La distribuciĂłn de Ășltima milla es la parte de la logĂstica que soluciona el Ășltimo eslabĂłn de toda la cadena de suministro, el tramo final entre quien prepara un pedido y este es entregado al cliente final.
Desde la perspectiva del usuario final se trata de un servicio muy cotidiano sobre el que quizĂĄ se piense que no hay mucho que ahondar. Pero, desde el punto de vista logĂstico, la historia es muy distinta.

Sea cual sea el nombre de moda que reciban, todos caen en la definiciĂłn de âredes de distribuciĂłn capilarâ. Este tipo de redes de distribuciĂłn se caracterizan por operar dentro de un casco urbano, en rutas relativamente cortas, con muchos puntos posibles de origen y destino, y por lo general con envĂos de pequeño volumen.
«En la era post-Covid, el servicio de entrega de Ășltima milla cobrarĂĄ cada vez mĂĄs relevancia, y determinarĂĄ en gran medida la percepciĂłn final de la experiencia de compra del cliente»
SegĂșn la relaciĂłn entre sus jugadores y la forma de sus rutas de reparto, podrĂan clasificarse en dos grandes grupos: Redes abiertas y cerradas.
Redes abiertas de Ășltima milla
Una red de distribuciĂłn abierta es aquella en cuyas mĂłviles (motos, autos, camiones, etc) forman parte de la misma mediante asociaciĂłn libre, y cuya actividad individual no es previamente planeada por un centro de control centralizado. Es decir, el centro de control determina las condiciones sobre las cuales opera la red, pero los servicios se motivan sobre demanda y no segĂșn un plan de rutas previamente establecido.
«Este tipo de redes resulta muy eficaz cuando el tiempo de respuesta a cada solicitud de servicio es clave»
Normalmente, el centro de control central no dispone de estos recursos mĂĄs allĂĄ de su disponibilidad temporal y durante el lapso en que el servicio se solicita y este culmina, ya que cada jugador de la red se activa y desactiva segĂșn su conveniencia y disponibilidad. La relaciĂłn con el centro de control es, digamos, transaccional. Sus rutas regularmente se componen de 1 Origen – 1 Destino. Tienden a ser redes muy grandes en nĂșmero de mĂłviles, de rutas muy cortas y dispuestas en paralelo, es decir, desde muchos orĂgenes y muchos destinos simultĂĄneos.
Este tipo de redes resulta muy eficaz cuando el tiempo de respuesta a cada solicitud de servicio es clave. De hecho, en este tipo de configuraciĂłn existe una muy fuerte correlaciĂłn entre la densidad de la red y el tiempo de respuesta. Por densidad de red me refiero a la cantidad de mĂłviles disponibles para atender un servicio en un sector determinado de la ciudad, en el momento exacto en que este es requerido. De esta concentraciĂłn especifica por ubicaciĂłn geogrĂĄfica dependerĂĄ el tiempo de reacciĂłn de la mĂłvil, y por ende el tiempo total de atenciĂłn.
Buenos ejemplos de redes de distribuciĂłn abiertas son Uber Eats (USA), Deliveroo (Europa), Loggi (Brasil), incluso Uber como servicio de taxi (USA). Su foco mĂĄs importante, en Ășltima milla, es la inmediatez en la atenciĂłn, mĂĄs que la complejidad del servicio a prestar. Al programarse los servicios por ocurrencia, y con base en la cercanĂa de la mĂłvil al punto de origen, pocas veces se tiene el control sobre quien atenderĂĄ el servicio. De hecho, lo mĂĄs probable es que si la misma ruta se repitiera mĂĄs de una vez, sea alguien distinto quien lo atienda en cada ocasiĂłn. Por esto, se dificulta cualquier tipo de capacitaciĂłn especifica por producto que permita complejizar los servicios a prestar en las entregas. Otra limitante muy importante, es que al tratarse de trayectos A-B (Punto A-Recojo hacia Punto B-Entrega), generalmente se hace difĂcil trabajar opciones de cambios y logĂstica inversa inmediata, devoluciones o re-despachos durante el mismo dĂa, entre otros servicios adicionales, ya que para estos servicios lo ideal es que la ruta sea de la forma A-B-A, terminando siempre en el punto de origen.
En un artĂculo anterior, establecĂ la relaciĂłn entre tres aspectos operativos bĂĄsicos que rigen en mayor o menor medida la estructura y naturaleza de toda operaciĂłn logĂstica de Ășltima milla (incluidas las redes de distribuciĂłn): Confiabilidad, Flexibilidad y Eficiencia. Con ese marco conceptual en mente, una red abierta serĂa una red muy flexible (ĂĄgil), y con una confiabilidad y eficiencia medias.
Redes cerradas
Una red de distribuciĂłn cerrada se configura de una manera mĂĄs tradicional. Es decir, en contraste con las redes abiertas, estas tienden a ser mĂĄs pequeñas (de menos mĂłviles), con rutas mĂĄs largas y sus destinos estĂĄn dispuestos en serie en cada ruta de Ășltima milla.
«Este tipo de configuración de red es muy conveniente cuando se requieren servicios mås complejos, con un origen y varios destinos, y donde las rutas puedan disponerse en serie, sin que esto afecte la percepción final del servicio en términos de tiempos de atención»
El sistema como conjunto es planeado y dirigido por un control centralizado con el que cada jugador mĂłvil tiene una relaciĂłn de dependencia, o si acaso, de proveedurĂa regular. De este modo, este Ășltimo tiene la libertad de programar sus recursos a voluntad y con cierta antelaciĂłn, de manera que pueda configurarlos de la manera mĂĄs eficiente posible. Su tiempo de reacciĂłn es un poco mĂĄs lento que en una red abierta, el cual se cuenta en horas, o incluso dĂas. En el ardid logĂstico podrĂa decirse que es el tipo de red ruteable.
Este tipo de configuraciĂłn de red es muy conveniente cuando se requieren servicios mĂĄs complejos, con un origen y varios destinos, y que puedan disponerse de una manera eficiente sin que esto afecte la percepciĂłn final del servicio en tĂ©rminos de tiempos de respuesta. Se caracteriza por el alto control que se tiene sobre el resultado del servicio, que al tener relaciĂłn de dependencia y recurrencia en las actividades de cada mĂłvil, pueden ofrecerse servicios mucho mĂĄs complejos y de mayor valor agregado, como capacitaciones especificas por producto, intrincados protocolos de entrega, cambios de producto y/o devoluciones inmediatas, cobro en efectivo o con POS del solicitante, tiempos de espera en punto, llamadas directas Motorizado – Cliente para destrabar una entrega, entregas de alto valor, etc . En general, es una configuraciĂłn que otorga al control central mayor libertad en el uso del recurso en comparaciĂłn con una red abierta. Ejemplos de empresas con redes de distribuciĂłn cerradas serĂan los servicios de courrier tradicionales, redes de fulfillment centers + distribuciĂłn a cliente final, como MetrĂłpolis (www.metropolis.lat), y empresas de transporte de carga urbana en general.
Desde el punto de vista estructural, las redes cerradas son sistemas logĂsticos que tienen como principal fortaleza su confiabilidad y eficiencia, pero por su propia naturaleza, son operativamente menos agiles o flexibles.

EstĂĄ claro que con la rĂĄpida evoluciĂłn de la logĂstica direct-to-consumer es muy difĂcil etiquetar todas las distintas configuraciones existentes en conceptos duros y demasiado delimitados. Lo cierto es que actualmente en el mercado hay muy buenas opciones de logĂstica urbana, y que muchas tienen al mismo tiempo caracterĂsticas de red abierta y cerrada. Pero, en la inmensa mayorĂa de las veces, es posible vislumbrar tendencias claras hacĂa uno u otro extremo.
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En la era post-Covid, el servicio de entrega de Ășltima milla cobrarĂĄ cada vez mĂĄs relevancia, y determinarĂĄ en gran medida la percepciĂłn final de la experiencia de compra del cliente, en detrimento de la experiencia en tienda. Por esto, y porque el costo de la Ășltima milla podrĂa representar hasta el 50% del costo logĂstico total de un producto, es muy importante evaluar las caracterĂsticas de cada configuraciĂłn, y determinar cuĂĄl se adapta mejor al tipo de servicio que se quiere brindar.





